A tres mil grados.

También vos te quitaste la ropa
y te calaste un óverol azul,
y la máscara negra.

Abriste el oxígeno,
soldaste con el arco
y cortaste con acetileno.

Vos y yo:
borceguíes negros y grasa bermeja
sobre el óverol azul

Me estremece
adivinar tu rostro detrás del arco
tu cintura de mármol dentro del óverol,
tu cabello tras la máscara de cartón negro
tus dedos enguantados,
sosteniendo el soplete a tres mil grados,

y tus ojos
¡cómo los adivino!
detrás del vidrio triple y oscuro.

Así, cubierta, y fría
te acercás a mí.

Así,
murciélago de acetileno
podés
-con un fácil movimiento-
cortarme las piernas.

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4 pensamientos en “A tres mil grados.

  1. catartik dice:

    !!! qué final, vallejo. te lo comparto.

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